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Politica y Sociedad Espacio dedicado a la informaci n y discusi n de todo lo relacionado con nuestro pa s, departamento y ciudad, pero tambi n de todo aquello que ocurre en el mundo. Noticias, fen menos sociales y datos hist ricos tienen su sitio aqu . Todas las opiniones se aceptan siempre y cuando se hagan respetando a los dem s y sin insultos. max7190 Locales Y Caseritas 5 20 07 2012 10:46:57 celos que matan bohemiansar Chistes / Cosas Charras 1 07 04 2012 11:51:09 matan a policia Nekro Satanico Zona Gore Rotten 20 14 12 2010 21:28:02 matan a dos en oaxaca Nekro Satanico Zona Gore Rotten 8 02 11 2010 12:21:18 Hay miradas que matan. Zell Humor youtube 3 23 10 2009 14:19:33Hace algunos d as en Qatar fue condenado un poeta a cadena perpetua por unos versos que supuestamente ofend an a la familia gobernante click ac (Qatar: cadena perpetua a poeta por incitar revuelta en versos). hoy, H ctor Abad nos recuerda la historia de un poeta ruso, a trav s de las memorias de su esposa, condenado al ostracismo por un poema que se atrvi a cuestionar a Satlin.

Una llamada de atenci n para los que le apuestas a los reg menes autoritarios para resolver los problemas sociales y despu s descubren horrorizados que el remedio resulta peor que la enfermedad.

Apostarle a la democracia y a sus instituciones es una apuesta segura en vez de arriesgarnos a aventuras militaristas de las que viven los extremos pol ticos, cuya nica ruta en la vida es el atajo, salt ndose la ley por encima para hacer justicia por propia mano.

Se sabe que Ovidio, el gran poeta latino, fue condenado al destierro en la m s remota provincia romana del Mar Negro, Torni, en la actual Rumania.

Sus culpas, dice l, fueron un error y un poema . Al parecer al emperador Augusto, restaurador de la moral del imperio, no le gustaban sus obras libertinas y menos a n sus actitudes vitales del mismo tipo. Y durante los ltimos diez a os de su vida, Ovidio se la pas escribiendo versos tristes e in tiles ep stolas repetitivas en las que rogaba que intercedieran por l ante el emperador para que lo dejara volver a Roma, o siquiera a una provincia m s cercana de la capital. Desterrado, solo, sin amigos ni familia, muri en el a o 18 de nuestra era.

Que un solo poema pueda provocar semejante castigo parece un asunto del mundo antiguo. Pero no. Acantilado, la exquisita editorial catalana dirigida por Jaume Vallcorba, acaba de reeditar uno de los libros de memorias m s importantes del siglo XX, y en este se demuestra que esto no es as . Se trata del nico libro escrito por una mujer extra a, diminuta, altiva y de gran inteligencia: Nadiezhda Mandelstam. Nadiezhda, en ruso, quiere decir Esperanza, y el t tulo de sus memorias es ya un juego de palabras: Contra toda esperanza. Estas no son, sin embargo, memorias para combatirse a s misma, sino un grito herido y una denuncia feroz contra los horrores del estalinismo, pero sobre todo una evocaci n minuciosa de la obra, la prisi n,
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el destierro, la locura y la muerte de su marido, el gran poeta ruso sip Mandelstam.

En ese largo canto de amor a su marido (m s de 600 p ginas de prosa limpia y dura, que no cede ni una sola vez al sentimentalismo ni al f cil efectismo de la conmiseraci n), la se ora Mandelstam empieza por transcribir el poema que llevar a a su marido a la desgracia. Se trata de unas cuantas estrofas compuestas a finales de 1933, que nunca fueron siquiera publicadas en vida del autor, pero que ya a principios de 1934 lo llevaron a la c rcel. El poema habla del dictador y dice cosas sencillas como que cuando ellos se atreven a hablar, mencionan siempre a Stalin en voz baja. O que sus dedos gordos parecen grasientos gusanos / y de su boca caen como pesas las palabras .

Habla tambi n de la chusma de jefes flacos que lo rodea / infrahombres con quienes l se divierte y juega , y termina declarando de qu modo las ejecuciones son un don bendito que regocija su ancho pecho . El poema se atrev a a decir, con elegancia, cu les eran los cr menes de Stalin y empez a circular de boca en boca, entre unos pocos amigos, hasta que alguno de ellos quiz m s por miedo que por deseo de traicionar denuncia a Mandelstam ante los comisarios. Ah empieza la persecuci n: primero el aislamiento en la c rcel, las torturas leves, los interrogatorios, el proceso, el confinamiento en un pueblo remoto, el perd n aparente, y la soluci n final. Como en el caso de Ovidio (tambi n Mandelstam, tom ndolo como modelo, escribir sus versos tristes desde el destierro), la muerte le llegar tras pasar unos a os en los campos de Stalin. Al lado de Un mundo aparte de Gustav Herling otro testimonio dur simo sobre los Gulag estas memorias de Nadiezhda Mandelstam minuciosas, obsesivas, precisas nos hablan de ese otro horror del siglo XX, la dictadura de Stalin en la Uni n Sovi tica, un poco opacado por el Holocausto y las grandes obras que se escribieron sobre el mismo (Levi, Am ry, Kertesz), y tambi n por el disimulo de muchos intelectuales de izquierda de Occidente que no quisieron ver lo evidente.

Incapaz siquiera de soportar un poema cr tico, en todo fanatismo se incuba el campo de concentraci n. Cuando uno ve lo que dicen fascistas y comunistas en las redes sociales (que quienes escriben cierto tipo de cr ticas deber amos estar presos, exiliados o muertos), se da cuenta de que el huevo de la serpiente, la semilla del mal, est siempre viva en la mente de los fan ticos, y por eso debemos vivir con los ojos muy abiertos.
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