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01 de Agosto de 2009 Diosas del polo Por Walberto Caballero Achucarro

Qué tienen en común Mumy Bellande, María Gene, Sofía Taylor, Verónica Posse, Catalina Bunge, Sofía Hamilton, Marly Neumann y Clelia Crespo? Sí, parecen ser demasiados nombres; pero son pocos si consideramos la pasión que las une: la práctica del polo. Estas diosas de la adrenalina son ejemplo de que este deporte va ganando cada vez más adherentes.

Un deporte en auge en esta región del continente, que en su versión femenina acaparó la atención de gran público, recientemente, en el campo del Carlos Franco Country Golf Club, en Arroyos y Esteros, es el polo, que suma adeptos en Paraguay. El creciente interés da pie a la apertura de una escuela de entrenamiento y en el libro de su historia mundial resaltan nombres de miembros de la realeza y otros famosos más.

Un día con matices nubosos y tenues rayos de sol marcaron la cita para ver lo que sería la primera exhibición internacional de polo femenino en Paraguay. El ambiente se vuelve atractivo, que además del partido tiene como condimentos exposiciones, un brunch, vinos y música que conjuga el chill out, house y otros sonidos, con DJ en vivo y marcas que ofrecen obsequios. Se disponen pufs y sillones bajo carpas para brindar comodidad. El partido está por comenzar.

Lo que se siente

Hasta el momento, en Paraguay solo se han jugado partidos con equipos masculinos, y para esta primera exhibición vinieron jugadoras profesionales de Chile y Argentina. Entre los preparativos, ellas comentaron que jugar al polo es apasionante. Mumy Bellande, María Gene, Sofía Taylor y Verónica Posse conformaron el equipo argentino; el otro team chileno lo integraron: Catalina Bunge, Sofía Hamilton (capitana), Marly Neumann y Clelia Crespo.

Desde el sector de vestuario alabaron el estado del campo de juego y de los animales. Montadas ya en sus caballos se gritaron unas a otras “ídola”, “la diosa del polo”, “la goleadora”. Y la buena vibra se sintió en el aire. “La adrenalina se te eleva, me encanta”, dice Gene a la consulta rápida de qué sienten cuando galopan para llegar a la bocha (pelota). “Es divertido, desafiante”, comenta Posse, mientras Bellande solo sonríe. Tal vez porque evoca algún encuentro en el que usualmente la exhibición se realiza a beneficio de algún hogar de nios de escasos recursos o para la beneficencia.

En Paraguay

En nuestro país el polo está en una etapa de formación, de crecimiento, y si bien aún no ha alcanzado su punto mediático, ya se han disputado una media de 30 partidos, a la espera de que en un tiempo no lejano alcance el nivel profesional.

Damián Amaro, árbitro del encuentro de exhibición y parte de la organización Las Talas Polo Team, comenta que “el polo aquí está empezando. Los equipos están dando sus primeros pasos y ya hay una escuelita que pretende formar a todos los interesados, de distintas edades. Se han jugado ya varios partidos, precisamente en este country club, en categoría masculina”, y agrega que lo bueno es que a pesar de no llegar aun al nivel profesional se cuenta con canchas que superan todas las expectativas en cuanto a la calidad del campo y las dimensiones reglamentarias;
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y el interés de la gente también sorprende.

Pero qué distingue a este deporte que suma adeptos aquí, y en toda Latinoamérica? Para Amaro la respuesta es que se conjugan elementos tan atractivos como el entendimiento del animal y el jugador, un dúo que debe sintonizar a la perfección para jugar lo mejor posible.

La primera regla

Entre los requisitos, precisamente, para ser jugador o jugadora, está el de ser buen jinete, lo que a su vez lo perciben los caballos.”La primera regla es esa, ser un buen jinete para entenderse con los caballos que se irán usando durante la competencia. Pues en cada pausa de los 4 a 6 tiempos reglamentarios de juego se van cambiando los animales. Ocurre también que el jugador no va de un lado a otro con su caballo, sino que los clubes organizadores los van proporcionando para cada partido”. Durante el partido de cuatro tiempos, la destreza de las polistas despertaba el asombro de las asistentes y también el aplauso. “Juegan más duro que los varones”, se oyó decir a uno de los concurrentes al evento.

Sin embargo, así como en otras disciplinas, la inversión económica se hace necesaria para mover todo un equipo y a la consulta de si es un deporte con presupuesto elevado, Amaro responde que por el momento aquí, sí. “Detrás de un solo partido se mueve mucha gente, indumentarias, caballos, entrenadores, árbitros, herreros y todo tiene su costo. Habría que ver cuando esto se vuelva ya más popular. Indudablemente esto está creciendo rápido, en cada partido vemos gente nueva, con ganas de conocer y ver más. Eso alienta”.

Nacimiento e historia

Acerca de su origen son muchas las versiones, pero en general coinciden en que el polo pudo haber nacido ya unos 500 aos antes de Cristo. Entre tanto, en el mundo los países con mejores equipos y jugadores son Estados Unidos, Inglaterra y Argentina, según comentó Damián Amaro. El país sudamericano sería además uno de los mejores criadores y adiestradores de caballos que luego son importados a EE. UU. y a Gran Bretaa.

También se comenta que los militares británicos, tras una misión por la India, expandieron esta práctica al mediar el siglo XIX hasta el punto de profesionalizarlo. Se cree que el primer reglamento se redactó en Londres, en el ao 1875 y fue en 1989 que se jugó el primer Campeonato Mundial de Polo.

Este deporte tiene su historia y entre sus páginas aparecen unas líneas referentes al romance de la realeza, pues en Inglaterra, durante un partido de polo en Windsor, el príncipe Carlos de Inglaterra conoció a Camila, en 1970.

El actual campeón mundial, en categoría masculina, es Chile que se consagró como líder en 2008, en el torneo organizado por Federación Internacional de Polo, en México.

Lo básico del polo

Juegan cuatro jugadores por equipo, cuyas camisetas se numeran del 1 al 4. El 1 y 2 son delanteros; 3 y 4 son medio y defensa. El de mayor handicap, es decir el mejor, suele ir al medio. El número 1 suele ser el patrón.

Los partidos se disputan en 6 u 8 tiempos, de 7 minutos y medio cada uno. Se dan descansos de 3 minutos para el cambio de caballos entre juego y uno más largo de 5 a la mitad del partido.

Cuando un jugador pegó a la “bocha” (la bola), nadie puede cruzar por la línea imaginaria que se traza entre la bola y el jugador que la ha golpeado.

Para saber si un gol es válido hay que observar a los árbitros que están detrás de cada portería. Si levantan la bandera roja por encima de la cabeza, es gol; en cambio si lo sitúan por debajo de la barbilla, es fuera,
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o no válido.