ralph lauren online store el zapatismo y el orozquismo

Veinte d despu de la llegada al poder de Francisco I. Madero, Emiliano Zapata se levant en armas. Los que, por a hab sido v del despojo de tierras y de la vocaci latifundista de las grandes haciendas, decidieron que no esperar a que la voluntad democr del pueblo y del congreso se tradujera en leyes nobles y justicieras. As naci el Plan de Ayala. Pero el caudillo del sur no era el inconforme. Unas cuantas semanas despu en el norte, Pascual Orozco se sublevaba.

Las dos rebeliones eran de una gravedad notable. Es cierto que, por esos mismos d Bernardo Reyes andaba en el norte del pa llamando a levantarse en armas. Pero el reclamo del antiguo gobernador de Nuevo Le atrajo a tan pocos seguidores, que su proyectado levantamiento se convirti en un pat fracaso, pues s lo siguieron sus colaboradores m cercanos. El general Reyes, antiguo ministro de guerra, h de las guerras decimon acab rindi la Navidad de ese mismo 1911.

La violencia que emanaban los antiguos aliados del nuevo presidente era realmente peligrosa. En lo que tocaba al zapatismo, los campesinos de Morelos llevaban luchando desde febrero de 1911 y ten una posici muy clara: no abandonar las armas hasta que las tierras de las cuales hab sido despojados durante a les fueran devueltas. Don Porfirio se hab ido, se hab llevado a cabo nuevas elecciones y hasta hab nuevo presidente, y nada hab cambiado. La insatisfacci de Zapata y de sus seguidores se tradujo en el Plan de Ayala, y lo que era una acci de defensa de intereses regionales, se transform en un movimiento agrario con un profundo sentido social, que proclamaba al campesinado como el segmento poblacional m importante del pa Madero no emprendi ninguna acci militar de envergadura contra los zapatistas. Con instrucciones muy precisas y m bien ben el mandatario envi al general Felipe a controlar la situaci y, de hecho, el trato que recibieron los campesinos sublevados fue tan ligero y discreto, que la regi no se incendi A lo largo de 1912, las fuerzas zapatistas y las tropas oficiales sostuvieron breves enfrentamientos. Los zapatistas actuaban dispersos, en grupos peque As el enfrentamiento, aunque de baja intensidad, durar todo 1912.

Reclamos del Plan de Ayala y del Plan de la Empacadora

Como lo reiterar en marzo de 1912 el plan de la Empacadora, firmado por Orozco y sus lugartenientes, el reclamo de estos antiguos aliados para con Francisco Ignacio Madero se resum en una sola palabra: traici El Plan de Ayala, documento fundacional del zapatismo, le reprochaba que, una vez ganado el poder, el olvido hab ca en la defensa de los derechos ciudadanos.

Si se hace caso al texto original, incluso la gesti de Francisco Le de la Barra hab resultado perjudicial para el pa y, peor a todas las promesas pol de Madero se hab convertido en una burla contra el pueblo.

En algunos puntos, los planes zapatista y orozquista coincidieron: reprochaban a Madero el haber cambiado de compa de f electoral (Pino Su por V G y el nombramiento de gobernadores provisionales de manera vertical. Madero, conclu Zapata, hab traicionado los principios revolucionarios y nuevamente se acercaba a los para entregarse en manos de ellos. Peor a asegur que el presidente era para realizar las promesas de la revoluci que mismo hab creado.

La situaci sirvi esencialmente, para poner al descubierto las divergencias que, desde hac mucho, ten Orozco y Madero.

Pascual Orozco, en aquellos primeros tiempos de la revoluci se hab convertido en un l aut sin necesidad de abrigarse a la sombra del presidente coahuilense. A principios de 1912, el trato entre ambos personajes pas del recelo a la m absoluta desconfianza. La proclama del chihuahuense, conocida como el Plan de la Empacadora, declar a Madero traidor a la patria., por y violar el plan de San Luis y violar la soberan de los estados al nombrar, la fuerza de las armas a gobernadores interinos leales a rebeli orozquista se extendi con rapidez y en poco tiempo tuvo a todo Chihuahua en su poder. Orozco ejerc poder en Durango, Coahuila, Sonora, Zacatecas y su movimiento fue conocido hasta San Luis Potos En algunos momentos, el orozquismo goz de tal fuerza, que se crey seriamente que derribar al gobierno maderista.

Hubo tiempos en que los capitalinos se despertaban con los rumores de una inminente llegada, por tren, de los hombres de Pascual Orozco. La lucha en el norte del pa llam la atenci del gobierno de Estados Unidos, que no vacil en restringir a los orozquistas la venta de armas y municiones y eso les impidi consolidar su poder militar. No obstante, nunca dejaron de ser una amenaza, y por eso Madero envi tropas al norte para combatirlo. El hombre al que design para encabezar aquellas acciones lo hizo con eficacia y alarde de violencia. Francisco Madero crey sinceramente que ten en ese hombre a un colaborador leal y efectivo. Ni por un momento se le ocurri dudar del general Victoriano Huerta.
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