ralph lauren site Por qu el uribismo le teme a la paz

Politica y Sociedad Espacio dedicado a la informaci n y discusi n de todo lo relacionado con nuestro pa s, departamento y ciudad, pero tambi n de todo aquello que ocurre en el mundo. Noticias, fen menos sociales y datos hist ricos tienen su sitio aqu . Todas las opiniones se aceptan siempre y cuando se hagan respetando a los dem s y sin insultos. Su pensamiento militarista no concibe otro mundo que el de la guerra. Hasta cu ndo tendremos que soportarlo?

La mejor manera de contrarrestar el discurso a favor de la guerra del expresidente lvaro Uribe V lez y sus seguidores es firmar unos acuerdos de paz, s lidos y duraderos, con las guerrillas de las Farc y el Eln. De esa manera se desactivar a su enemigo , aquel que tanto le da valor para rechazar las conversaciones en La Habana, Cuba, instigar a los colombianos para no apoyarlas y perpetuar la confrontaci n armada.

La actitud belicista de Uribe V lez tiene su origen en la venganza. A su padre lo mataron, supuestamente, facciones de las Farc. Desde ese momento se convirti en una obsesi n esa organizaci n insurgente y todos aquellos que, arbitraria e ilegalmente, considera sus apoyos. Ese nimo revanchista, que lo asumen sus seguidores y se apalanca en los diversos fracasos de los acercamientos de paz entre algunos gobiernos con ese grupo armado, tiene de fondo una raz n concreta: la destrucci n del enemigo .

Y las estrategias de eliminaci n de ese otro que se considera enemigo es quiz lo que le gusta al Uribismo, en tanto crean escenarios donde no opera el Estado de Derecho sino la excepci n a las normas, en las que priman la hegemon a de las instituciones castrenses, las violaciones de los derechos humanos, la impunidad y la corrupci n. Las evidencias son claras cuando se revisan las actuaciones y discursos de Uribe V lez durante sus periodos como Gobernador de Antioquia (1995 1997) y Presidente de la Rep blica (2002 2006 y 2006 2010).

La defensa que constantemente hace Uribe V lez del estamento policial y militar, sus soldados de la patria , es una manera de reforzar la militarizaci n de la conciencia ciudadana ante una sociedad amenazada por la insurgencia armada que, parad jicamente, las propias autoridades la presentan cada vez m s d bil. El miedo entonces es su principal arma y con ella cautiva a buena parte del electorado. Una vez se alcance una paz s lida y duradera, perder sustento la doctrina guerrerista del Uribismo.

Pero la paz no solo deslegitimar a ese pensamiento, tambi n dar a pie para cambiar las l gicas presupuestales y jur dicas del estamento castrense. En la guerra, son los que mayores privilegios tienen. En nuestro pa s pobre, el incremento en defensa, a o a a o, ha llegado a niveles exorbitantes, lo que hace que altos oficiales vivan en sus cuarteles en medio de grandes comodidades y code ndose con las altas clases sociales de las ciudades.

Lo interesante de una naci n en paz es que los billonarios recursos destinados a la defensa nacional pasar an a otras carteras, con lo que se podr a lograr una mayor inversi n para atacar los grandes problemas sociales que tiene el pa s. Cambiar a entonces la l gica presupuestal de manera sustancial. En tiempos de paz las Fuerzas Armadas deber n reducirse, por lo tanto sus gastos tambi n, y lo que les doler m s a n, llegar n a su fin los privilegios. En esa ecuaci n, subyacen varios motivos de peso para que sectores belicosos, como el Uribismo, odien la paz. La guerra es su negocio.

Uno de los aspectos que m s se ha visto afectado durante los a os de guerra en este pa s es el de la justicia. La impunidad, sobre todo para aquellos delitos cometidos por sectores del Estado y por agentes paraestatales, ha sido garantizada para acabar con el enemigo , representado tanto en aquellos de la izquierda civilista como la armada.

Al momento de someterse a la Ley de Justicia y Paz, muchos paramilitares no ten an procesos pendientes con la justicia, fue a trav s de sus confesiones que se abrieron expedientes sobre decenas de cr menes. Lo parad jico es que el Uribismo alega que al proceso con las Farc lo rodea la impunidad. Ya lo ha dicho uno de sus m ximos exponentes, Francisco Santos: No acepto un proceso de paz con impunidad .

Y acaso la impunidad no fue la garant a para que las fuerzas paramilitares actuaran a sus anchas en el pa s? Y no se sacrific una porci n de justicia para lograr leyes que permitieran su desmovilizaci n, reflejadas en la pena alternativa de 5 a 8 a os? Y por qu s tuvimos que aceptar un proceso con tales garant as con los paramilitares? y donde estan los 60 a os

Es curioso c mo el Uribismo ataca el proceso de paz aludiendo a las v ctimas de la guerrilla. Vuelvo a las palabras de Francisco Santos: No acepto un proceso de paz en el que las v ctimas no sean el centro prioritario de la negociaci n . Y acaso las v ctimas del paramilitarismo pasaron por Santa Fe de Ralito y se sentaron a la mesa con el Estado Mayor de las AUC? Durante el proceso de negociaci n con los jefes paramilitares se contempl su asistencia y participaci n?

Es interesante que los uribistas expongan sus ideas sobre el proceso de paz en La Habana y expresen sus miedos. Cada frase que digan podr usarse en su contra; muchas de ellas conducen a revisar sus actuaciones, en las que se siente el olor a p lvora. Para ellos, la guerra se convirti en un sistema alrededor del cual debemos girar eternamente, por eso la alimentan, deslegitimando cualquier iniciativa que vaya en contra de su superaci n. Es eso justo con un pa s que busca ser m s incluyente y pr spero?

En el odio del Uribismo hacia la paz que se intenta gestar con las Farc, y espero que, posteriormente, con el Eln, subyace una apuesta por la destrucci n total del enemigo , menospreciando la Constituci n Pol tica que, en su art culo 22, consagra que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento ; adem s, el par grafo 6 del art culo 95 establece que son deberes de la persona y el ciudadano propender al logro y mantenimiento de la paz .

La paz es un imperativo en estos momentos de negociaci n; lo urgente es hacer pedagog a, para que el pa s entienda el proceso con las Farc y no se deje llevar por cantos de sirena que invitan a la guerra. El miedo del Uribismo no puede convertirse en una bandera nacional.
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